ESPECIAL Tiene la palabra
Nicolás Kasanzew: "Vi el heroísmo de los combatientes"
El prestigioso periodista, reconocido por su labor informativa durante la guerra de Malvinas de 1982, estuvo en la ciudad este lunes. Dio una charla con videos alusivos a una vasta concurrencia, fue declarado visitante ilustre y estuvo con ex combatientes


“Los militares ocultaron la miseria de la guerra y después los gobiernos civiles ocultaron la grandeza de los combatientes” Nicolás Kasanzew a ACCION5.

 

 

Nicolás Kasanzew no se olvidará nunca de aquellos 70 días que pasó en Malvinas. Tampoco las historias que vivió y que pudo conocer en aquel conflicto bélico contra Gran Bretaña en 1982. Desde el lunes 4 de abril hasta el domingo 13 de junio de ese año triste (también nos quedábamos afuera del mundial después de una actuación olvidable y con un Diego Maradona que sufrió la primera y única expulsión de toda su carrera). No se olvidó Kasanzew, ni siquiera de los protagonistas que conoció, los que viven y los que se murieron, a metros de donde le tocó trabajar entre el crepitar de las bombas, y los vuelos altisonantes de los Mirage y los Sea Harrier, ya en los primeros días de aquel frío mayo.

 

 

 

Diario de guerra de un corresponsal

 

“Estamos en guerra”, aseguraba en enormes letras rojas la revista “Gente”, la misma que días después nos aseguraba “Estamos Ganando”, pero que varios días más tarde tuvo que poner fotos de la rendición, o de aquella nefasta tapa con el crucero Gral. Belgrano en llamas. No se olvidó de nada de eso Kasanzew, que fue enviado en principio con un corresponsal más a las islas, pero que debía rotar con el continente para poder salir a horario por el recordado noticiero con tinte triunfalista “60 minutos”. Cuando la cosa se complicó, el periodista decidió quedarse y hacer su trabajo de corresponsal de guerra. Llegó algo liviano de ropa y un desconocido teniente coronel Seineldín le regaló una campera.

 

La prenda, mucho más abrigada había sido confiscada a los dirigentes ingleses que gobernaban hasta el desembarco, por lo cual Kasanzew se había ganado la antipatía de los kelpers que reconocían la campera como un “trofeo de guerra” que lucía un enemigo. Allí empezó la gran labor de Kasanzew, que se mantuvo “en combate” durante 70 días. Cada día junto a su camarógrafo Alfredo Lamella recolectaba historias e informes que después enviaba con la esperanza de que gran parte de ese material sería difundido a un país ávido de noticias y por un noticiero con 45 puntos de rating. Pero no fue tan así: le pusieron un censor que revisaba todas las cintas, y después otros controles no menos permisivos.

 

El periodista estimó que más del 90% de su trabajo fue censurado, lo cual fue una gran decepción que supo recién a su regreso, pues durante su estadía en Malvinas no tenía manera alguna de comprobar su difusión, ya que resultaba imposible un envío en vivo y en directo desde las islas. Las imágenes se lograban con una cámara de cine de 16mm cuyas cintas eran enviadas por el avión Hércules a Buenos Aires. “En toda guerra, la primera baja es la verdad”, suele decir Kasanzew. En los fílmicos que “sobrevivieron”, pueden verse notas a militares de toda gama. Generales de botas lustrosas y soldados adolescentes con ímpetu de lucha. Combates, artillería y hasta un cañón activado por el mismo periodista.

 

 

 

Una charla para todo público

 

En su exposición, Kasanzew graficó todo lo antes dicho y acompañó sus breves historias con introitos musicales de su autoría, como “Monte Tumbledown” (homenaje a una sección con varias bajas, pero nunca replegada), “La amada del halcón” (oda a un piloto de la Fuerza Aérea y el aliento de su esposa a la distancia), “Ataque al invencible” (sobre el ataque al portaaviones británico Invencible), o “El sombra” (que recuerda al piloto de un Pucará, caído en combate). Tuvo también frases y dichos puntuales que echaron más luz a lo escasamente conocido sobre la guerra. Contó por ejemplo que "hubo más de 200.000 civiles que se anotaron como voluntarios para defender las islas y que nos los dejaron ir”.

 

Dijo que el hecho que se instalara que fue una “guerra absurda”, le quitaba sentido al sufrimiento de nuestros soldados: “No les dieron la palmada en la espalda que esperaban cuando estaban en Malvinas y no se los han dado hasta hoy. Soñaban con el desfile de bienvenida que nunca se ha realizado y todavía siguen repitiéndose ideas falaces”. “Se dijo que Galtieri era borracho, algo que no era cierto y se afirmaba para minimizar la gesta como otras tantas cosas que se instalaron para herir el autoestima de nuestros combatientes”, restó protagonismo al ex presidente de facto, asegurando que “cayó en una trampa de la que después no pudo salir, advertido intentó sacar a las tropas pero no pudo”  

 

“Malvinas tiene una historia de traiciones y heroísmo, pero sobre todo es una provocación. Si no se entiende que la Junta Militar cayó en una trampa tendida por Inglaterra a través del Pentágono con el famoso guiño de que se podía retomar las Malvinas con un "toco y me voy", sin lastimar a nadie, y después negociar el petróleo, no se puede entender la Guerra de la Malvinas. Cayeron en esa trampa porque jamás, ni en sus peores pesadillas, los generales habrían ido a una guerra contra Inglaterra. El pueblo argentino invadió las plazas y plebiscitó la recuperación. Era la gran causa argentina.”, subrayó. Sobre el papel de los altos mandos en las Malvinas, algo que cualquiera suponía, Kasanzew ventiló otra realidad.

 

 

 

Heroísmo de combatientes, cobardía de generales

 

“Vi de todo, lo bueno, lo malo y lo feo. Presencié el heroísmo de muchos combatientes, la cobardía de los generales. De cómo el macho entre las ovejas se hacía oveja entre los machos. La mala organización y desidia de algunos. Y la nobleza y sacrificio de todos. Lo que más me impresionó es la cantidad de actos de amor al prójimo, todos protagonizados por combatientes”. “Era increíble recibir las noticias de que los pilotos argentinos estaban diezmando la flota inglesa, en ese momento el mundo se cuajó de admiración ante nuestros pilotos. La gran sorpresa fue la aviación argentina que en muchos casos con aviones modelo 1950 destruyó fragatas 1980.”. Sin embargo, el final fue llegando a lo previsible.

 

El periodista y su equipo estuvieron a punto de caer prisioneros aquel 13 de junio cuando llegó un télex de la inminente rendición: “el penúltimo día de la guerra, me entero por la gente de la inteligencia de la Fuerza Aérea de que Menéndez había decidido rendirse. Podríamos haber caído prisioneros, si no hubiera sido porque el piloto del “Hércules”, que traía un cañón de refuerzo, se negó a rendirse. Salimos bajo fuego inglés con las bengalas inglesas iluminando el cielo en un vuelo que por milagro no fue derribado”. La post derrota fue tan dura como la derrota misma. “Los militares ocultaron la miseria de la guerra y después los gobiernos civiles ocultaron la grandeza de los combatientes”, memora.

 

 

 

El después de la guerra de Kasanzew

 

Kasanzew se salvó “raspando” de caer en Malvinas, pero no pudo escapar al destierro tras su llegada. “Dijeron que yo había sido la cara de Malvinas y me proscribieron. Después caí en la lista negra de Alfonsín. Aguanté hasta 1990 en Argentina y me fui a trabajar a la televisión hispanoparlante de Estados Unidos, estuve en CNN, NBC y Telemundo. Estuve en otros conflictos en Nicaragua, Guatemala, Líbano, Irak. En una guerra se caen todas las caretas. Nadie puede simular lo que no es. Hasta que uno está bajo las balas no se sabe si se puede cubrir una guerra”, refirió. Editó dos libros sobre el tema: “Malvinas, Sangre y fuego” (Cúpide/1982) y "La pasión según Malvinas" (Visor/2007). Hay reediciones

 

También editó dos discos de canciones “Quijotes de Malvinas” con letra propia y la voz de Carlos Longoni, un barítono nacido en Sunchales (Santa Fe), que puso voz a los 13 temas que contiene el disco de 2009. Al finalizar la charla, el periodista permitió que la concurrencia le hiciese preguntas. Hubo de todo tipo referidas al conflicto, a su posición, y alguna que hasta generó un principio de debate. Dos jovencitos preadolescentes también participaron para sorpresa del periodista. Y la última fue justamente un deseo de agradecimiento y bendición, que terminó en un cerrado aplauso. Acertada fue sin dudas la llegada de Nicolás Kasanzew, protagonista indiscutible y desde el lugar de los hechos.

Galería de imágenes

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INFORME ESPECIAL
autor: REDACCION
fotos: ACCION5


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