DEPORTE Se les acaba la Fiesta
Fiesta del Deporte: una realización que va en franco declive
Salvo los deportistas y talla del premio, nada de la puesta cambió en los últimos 20 años. Se trabaja a escondidas, con datos de otros medios, redes sociales o de los propios deportistas. Nada cambia: José Joglar (izquierda) conduce la fiesta desde 1996.


Dentro de tres meses la Municipalidad de Balcarce, bajo la supervisión de la Dirección de Deportes, estará realizando la 32° Fiesta del Deporte – Premios Juan Manuel Fangio, hecho que, como todos sabemos, distingue a los mejores deportistas locales, incluyendo a la Revelación, evento y el premio mayor al mejor de todos. Para ello, la Dirección mencionada, convoca a un grupo de periodistas afines que juntos elaboran diversos informes que determinarán quienes merecen tales premios. Una acción que solo empieza a tomar cuerpo en el último bimestre del año dado a la expectativa que ello implica. Por tanto, es común que, en esos últimos 60 días, la competencia y resultados se intensifiquen.

 

Es allí, cuando a todos: deportistas y periodistas, les interesa mucho más la cuestión, dado que allí es cuando se definen las posibles chances de integrar ternas. También ayuda el clima y el interés deportivo puesto a que, en la mayoría de los casos, los torneos anuales empiezan a definirse. Pero, ¿qué hay del resto del año?: según el reglamento de la Fiesta, creado en 1987 e intervenido caprichosamente el año pasado: “se evaluará a toda aquella competencia que ocurra dentro del año deportivo entre el 1° de enero y 31 de diciembre del año fenecido” (palabras más, o menos). Nos consta que, en los meses anteriores al bimestre previo a la realización, casi NINGUN periodista o veedor concurre a las competiciones.

 

 

 

Cómo funciona la Fiesta del Deporte

 

Entonces, ¿Cómo se evalúan los diversos rendimientos deportivos que justifiquen al premio?, ¿De qué argumentos se vale la Comisión Electora para darse el derecho de juzgar?, ¿Cómo funciona realmente la Fiesta del Deporte? Hay respuestas, porque, lo que no parece nada simple (el hecho de verificar cada evento, acción o logro deportivo), la organización de la Fiesta lo hace muy simple: haciendo “periodismo de escritorio”, es decir pidiendo data todo el tiempo a los protagonistas o cuando no, extrayendo datos de las redes sociales (una práctica tan común como riesgosa, pues cuenta con un porcentaje menor de veracidad). Nada le gana a la “sensación de presencia”, práctica que pocos realizan.

 

Entre enero y el mes en curso, hubo una cantidad importante de eventos, presencias y logros balcarceños, aquí y allá. Acciones deportivas destacadas, y hasta un “Fangio de Oro” anticipado. Todo eso queda reflejado en su mayoría en los medios periodísticos afines y al efecto, la Dirección de Deportes paga abultados sueldos a un par de periodistas para que “recopile” toda esa información, esa que obtienen solo aquellos periodistas que hacen ese trabajo de campo y que por supuesto ganan mucho menos que los mencionados “recopiladores”. El paso siguiente es evaluar toda esa información, pero sin la presencia de los periodistas que realmente hicieron las coberturas. Ahí entran en escena otros actores.

 

Son los que sin el menor conocimiento periodístico deportivo alguno, terminan evaluando toda esa información, basándose claro, en lo escrito y evaluado por los dos tipos que durante todo el año “rascaron la lata” de la información ajena, que se precian de estar muy informados y que por ello cobran fortunas mensuales. A la hora de convocar colegas para integrar una Comisión Electora, se “cuidan” de no llamar a aquellos que podrían refutar sus criterios haciendo valer únicamente su opinión. Y claro, los otros colegas qué si componen el grupo, acuerdan en todo, pues “lo que se diga desde la Dirección de Deportes, estará bien”. Es el cuarto año consecutivo que la dependencia trabaja de esta manera.

 

 

Ausencia y desconocimiento total

 

Sin periodistas ni veedores que presencien los eventos o fechas de campeonato, llámese, automovilismo, fútbol, básquet, atletismo, mountain bike, ciclismo, tenis, pesca, padel, y tantos otros, la credibilidad de la Comisión se torna muy dudosa. Nos consta que en la mayoría de estas actividades no había periodistas deportivos. ¿Por qué nos consta?: porque estuvimos en la mayoría de ellas. Un ejemplo chiquito: el día que arrancaron los Interclubes de tenis que organiza la Federación Atlántica y en los cuales Balcarce compite con 112 tenistas amateurs, el responsable de juzgar el área estaba en Flushing Meadows viendo como Juan Martín del Potro accedía a la final del Abierto de los Estados Unidos.

 

Otro: Quien se precia de ser el mayor responsable de la Fiesta del Deporte solo apareció en aquellos eventos con los que colaboró la Dirección de Deportes, y para cumplir “horas extra”. Recién hace un par de fechas, que se lo ve esporádicamente en el fútbol. El Director de Deportes no se queda atrás. Solo concurre a los metié afines a su dependencia y lo hace por un corto lapso de tiempo en el cual su relación con los protagonistas es nula. Su otra función es más indebida: musicalizar algunos eventos deportivos, tarea que no le corresponde. Los que terminan de componer estas acciones mediocres en pro de un premio, son ciertos promotores deportivos afines, con licencia para ensalzar a sus propios deportes.

 

 

 

Quien gana el “Fangio…”

 

“Solo uno es el mejor”, dice un comercial de Adidas. Y la para-frase no solo sirve para vender zapatillas, sino que es aplicable a todo: “Solo uno es el mejor”. Es decir que ni el segundo ni el cuarto, ni el que mejor se portó o el que hizo más mérito: GANA EL QUE GANÓ. Hoy en día el “Fangio de Oro” requiere un logro mundial, ya que los propios deportistas han levantado esa vara porque se animaron a más. Ese nivel distinguió desde 2014 a dos Campeones mundiales: 2014 y 2015 Facundo Lazo (Natación), 2016 Marcelo Wagner (Longcasting), y a un Oro Sudamericano: 2017 Alan Celentano (ciclismo). Este año, no hay nada posible que le pueda ganar al futbolista Gastón Ibargüengoytía.

 

¿Por qué?: Fue subcampeón mundial con la selección argentina de fútbol para discapacitados en Suecia, consagrándose además máximo goleador de la competición y obteniendo así el standard más alto para lograr el premio. Quienes tuvieron la oportunidad mundialista de obtenerlo no llegaron a sus objetivos, aunque seguramente ganarán en sus ternas. La carta que podría desviar tal condición podría ser si Diego Ciantini logra el título en TC Pista (marcha primero en la Copa de Plata), pero así y todo no le correspondería ya que se trata de una segunda categoría en el plano nacional. Ahora bien, ¿Qué acción podría impedir que Gastón Ibargüengoytía gane el premio mayor?, reglamentariamente ninguna.

 

Pero existe una traba inexplicable: pues las ternas de deporte especial (motor y mental) son ternas invitadas, acción que se pone en práctica desde hace unas diez ediciones, pero que no figura en el Reglamento. Entonces: ¿Por qué ganó dos premios Facundo Lazo?: por el simple hecho que Lazo no integró ninguna terna de deporte especial, ya que fue incluido erróneamente en Natación, compitiendo por el premio contra nadadores convencionales que por supuesto no lograron lo que Lazo (dos mundiales). O sea que, si “Ton” Ibargüengoytía fuera incluido en deporte especial probablemente no gane el premio y allí las miradas apuntarían a otro deportista, si integra el grupo de fútbol internacional, está todo dicho.

 

 

 

En busca del prestigio perdido

 

Hoy, la Fiesta del Deporte es una realización que ha perdido prestigio por muchas razones. Hace una década, una docena de periodistas discutía al menos dos veces por semana durante el último trimestre sobre el asunto. Hoy, la mayoría de esos periodistas no quiere participar y a los nuevos no les interesa integrar la CE. Se invitaba a referentes del deporte a aportar u opinar sobre su disciplina a fin de enriquecer la información, pero nunca a integrar el grupo elector. Acción esta que el actual organizador puso en práctica contrariando a una cláusula del reglamento (que después reescribió). Tampoco del Director de Deportes puede intervenir en las elecciones, y nisiquiera presenciar las mismas.

 

Sobre la puesta de la Fiesta hay que decir que se volvió lamentable, mustia, sosa y que atrasa bajo todo concepto. El esquema, las cortinas musicales, y hasta los conductores son los mismos que desde hace más de 20 ediciones, los arreglos musicales no se cambian desde al menos las últimas tres gestiones a cargo. El lugar tampoco es el mejor. Si bien el Museo Fangio es la “catedral” del deporte balcarceño, es un reducto que cuenta con un lugar que no fue pensado para albergar a más de 150 deportistas, técnicos de sonido, camarógrafos, fotógrafos, periodistas, movileros en vivo, ni mucho menos las familias de los deportistas. Todos trabajan amontonados, acalorados, molestos, nerviosos y en varios casos gratis.

 

No es la Fiesta que el deportista balcarceño se merece, solo se trata de una patética entrega de premios de la cual el único que hace negocio es el fabricante de los premios (si es que cobra en término). El “Oro” da sus quince minutos de fama, pero no asegura al deportista su próximo año de competencia, el “Plata” mucho menos, para el primer trimestre siguiente ya nadie los recuerda. Y si el deporte local en sí parece interesar poco (no hay espacios radiales ni televisivos exclusivos del deporte local), mucho menos puede interesar una estatuilla de $300.- luciendo en un aparador. Es hora de replantear esta Fiesta, que sus organizadores abran sus mentes y que en vez de “Fiestruchas” piensen en recuperar el prestigio perdido.

 

Sea.

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INFORME ESPECIAL
autor: REDACCION
fotos: ACCION5


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