AUTOMOVILISMO La gloria por cinco
A 60 años del día que Juan M. Fangio gritó: “Quíntuple!!”
Fue el 4 de agosto de 1957 en Nürburgring y a bordo de la inmortal Maserati 250F. Había corrido siete carreras y hubo ganado cuatro, la primera fue en Buenos Aires y el resto en Monza donde fue imbatible. Ese día de gloria con Collins (3°) y Hawthorn (2°)


“Si mis campañas han servido para algo... si corriendo automóviles fui útil a mi patria, eso lo dirá el tiempo. Yo sólo tengo un deseo, y es que mi conducta en el mundo pueda ser aprovechada por todos los jóvenes”. Con estas palabras Juan Manuel Fangio cerraba el telón a un acto sublime que lo tuvo como gran protagonista en 20 años continuados de rugido y gloria, los últimos 10 como piloto internacional. Era 1958 y Fangio ya era un hombre grande en todo el sentido de la palabra. Un año antes había logrado lo que nadie en la historia del automovilismo deportivo: cinco títulos mundiales: en Pedralbes (España) en 28/10/1951, con Alfa Romeo; en Monza (Italia) el 05/09/1954, el 11/09/55, con Mercedes y el 02/09/1956 con Ferrari (con el auto de Peter Collins); y el último en Nürburgring (Alemania).

 

 

 

La salida de Ferrari y la llegada a Maserati

 

Ese año fue una vuelta de página para el “Chueco”. Su tormentoso vínculo con Ferrari había terminado. Enzo Ferrari tenía una forma muy personal de dirigir su equipo y Fangio le cambió el esquema. Ferrari siempre creyó que los que ganaban la carrera no eran los pilotos, sino los coches, asique exigía que todo un mismo equipo de mecánicos trabaje en sus coches. Fangio, por el contrario venía acostumbrado desde Mercedes Benz, que cada auto debía tener su propio grupo técnico y así sabría con quién hablar, en caso de ajustes y/o problemas. Fue una constante que casi le hace perder el campeonato de 1956, el cual finalmente no ganó con su coche, sino con el del inglés Peter Collins, quien también contaba con chances de ser Campeón. Llegó segundo y fue cuádruple.

 

Durante la temporada siguiente, abandonó al equipo Ferrari y se vinculó a la de Maserati, una modesta escudería italiana a la que solo le alcanzó la plata para correr hasta ese año y luego retirarse a categorías de menor porte, de las que desapareció gradualmente. Fangio ya había sido subcampeón con la marca en 1953, asique le pusieron las fichas al “Chueco” para la temporada de 1957, con el famoso 250F. Ferrari manifestó irónicamente que “no tendremos a Fangio en 1957 porque no somos suficientemente ricos” y la temporada comenzó: ganó en Buenos Aires (13/01), en Mónaco (19/05), en Rouen-les-Esasrts (07/07) y en Nürburgring (04/08). También fue 2° en Pescara y Monza, y abandonó en Gran Bretaña. Logró 40 puntos de 46 posibles.




Reconocimientos y el retiro


1957 Fue su año de gloria y casi de despedida. Tampoco le quedaba mucho más a la modesta marca con la que ganó el título, pero la gloria ya tenía dueño, al menos por un buen rato. El 4 de agosto de 1957, Juan Manuel Fangio dejaba para la posteridad el primer tetracampeonato dentro de sus cinco conquistas, y marcado a fuego en el vasto universo de la Fórmula 1, sus 35 podios con 24 victorias, incluyendo 29 poles y 23 vueltas rápidas. La mala experiencia de dos graves accidentes y el reconocimiento de todos. Al año siguiente solo disputó el GP de Buenos Aires, con un auto ya vetusto que lo dejó en la cuarta posición. Fuera de la F1 corrió la Copa de los dos mundos en Monza y clasificó para el GP de Cuba, que no pudo concluir por el secuestro. Se retiró en Reims. 

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INFORME ESPECIAL
autor: REDACCION
fotos: REVISTA LIFE - ACCION5


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