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AUTOMOVILISMO El Oro que no fue
Fangio de Oro: Por qué debió ganarlo Diego Ciantini
Su Campeonato de TCPista y el hecho de competir en una categoría de ELITE eran argumento más que suficiente para ganar el Fangio de Oro. Con Shalom Lescano (U16) la CE desestimó el artículo 4 que prioriza a la máxima categoría. INFORME ESPECIAL.


Aún quedan algunas brasas de lo que dejó el polémico fuego que generó la controvertida e inexplicable 33° Fiesta del Deporte – Premios Juan Manuel Fangio. La Fiesta que muchos ignoran durante casi todo el año, toma fuerza recién en el último mes del año, y sus ecos generan tanta o más opinión que su desarrollo, el cual ya de por si irrespeta a su propio reglamento, ya que esta ocurre dentro del año deportivo, y no tras culminado este como ocurrió hasta 2016 (año en que se hicieron dos fiestas). La última edición se caracterizó por ser la peor organizada y conceptuada de todas, incluso hasta para elegir al mejor deportista.

 

 

 

¿Por qué debió ganar el Oro Ciantini?

 

La desinformación tampoco estuvo ausente, ya que, al no contar con periodistas deportivos, que confeccionen las ternas, esta se percibió notablemente, cayendo en gruesos errores (hasta del orden reglamentario). El Fangio de Oro obtenido por la joven atleta Shalom Lescano fue tan sorpresivo como erróneo ya que se contrapuso a uno de los artículos más importantes del reglamento: “Art. 4: En los deportes individuales se tomarán en cuenta los mejores resultados deportivos obtenidos, priorizándose al deportista Federado que haya competido en la categoría de mayor nivel o máximo exigencia deportiva…”

 

Lescano obtuvo el Fangio por sus títulos provinciales que incluyeron una marca y un título nacional, tiene también un subcampeonato nacional y buenas participaciones en otras categorías. Sin embargo, tiene la desventaja de ser U16 (menos de 16 años), cuarta categoría en competencia hasta llegar a ELITE donde compite Diego Ciantini. El piloto ostenta un campeonato completo, sustentado por cinco podios y dos victorias incluidas. Para llegar a ese nivel, Ciantini dejó las inferiores hace rato: empezó en el karting escuela (la categoría más baja), pasó al monoposto, anduvo por Europa, fue tester y piloto.

 

De vuelta en el país, compitió en Top Race, Super TC 2000, TC Pista Mouras, TC Mouras, TC Pista y ya confirmó su participación en TC. Con su título en TC Pista, puso por primera vez a Balcarce en el historial de la categoría e ingresó a la exclusiva galería de pilotos balcarceños campeones nacionales: Fangio, Bordeu y Fangio II. A su rango ganador, le siguieron otros 8 deportistas con logros nacionales y dos con logros sudamericanos, estos (incluyendo al propio Ciantini), fueron desestimados por la CE. Un caso parecido al que sufrió Fangio con el Olimpia de Oro, en los años que logró el tricampeonato mundial (1955 a 1957)

 

 

Votación: la increíble manera de determinar el Oro

 

Según la información oficial, la definición por el Oro se determinó por votación y allí es donde (tras una reñida compulsa), lo ganó Shalom Lescano. Para empezar, la maniobra fue tan errada como el Oro mismo. Un campeón ELITE no puede debatirse un premio con otro U16, porque ya de por sí, lo impide el art 4 (ver arriba). Además, en la votación no figuró ninguno de los ocho logros nacionales y dos sudamericanos que los separan. La elección fue entre Lescano y Ciantini (algo así como medir el premio entre Fangio y Bordeu). La votación no tuvo sentido alguno y lo único que hizo fue redundar un irreparable error.

 

La última vez que se tuvo que definir el Fangio realmente por votación, fue en 2006, cuando Gladys Puche (atletismo), Nahuel Luengo (atletismo) y Daiana Martorello (patín) llegaron en igualdad de condiciones. La atleta master había sido campeona sudamericana en Brasil, Nahuel (hijo de la deportista), había sido Campeón argentino, y la patinadora había terminado 7° en el mundial de Gijón (España). Al quedar Luengo en inferioridad, el debate final fue entre Puche y Martorello, quedando el Oro para la atleta, ya que Martorello no pudo aspirar a ningún premio mundial, a pesar de haber tenido un gran año competitivo.

 

 

 

El premio lo gana el que ganó

 

En los premios la “meritocracia” no corre. El deportista podrá ser un gran atleta, maravillosa persona, cultor del Fair Play y blah, pero si no llega a la victoria NO EXISTE. El premio es para el que ganó. El sentido del Fangio de Oro es tan frío como el número mismo, es justamente el premio que hace honor a la remanida pero muchas veces incomprendida frase de Fangio: “tratar de ser el mejor, sin sentirse el mejor”. El Fangio de Oro es para consagrar, no para estimular. Otorgándolo a un deportista debutante, se le quita brillo y se le corta de alguna manera la carrera a quién debería aspirar a muchísimo más.

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INFORME ESPECIAL
autor: REDACCION
fotos: PRENSA DIEGO CIANTINI


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